La mayoría de los proyectos de IA que fracasan lo hacen antes de escribir una línea de código, porque nadie acordó qué se suponía que iba a sustituir el sistema. Un chatbot en la portada no es un caso de uso. Atender las doscientas consultas al mes que hoy se acumulan en un buzón, sí.
Por eso el trabajo empieza por una medición previa: cuánto tarda la tarea hoy, con qué frecuencia sale mal y quién recoge los pedazos cuando pasa. Sin esos tres números no hay forma de saber después si la integración sirvió de algo, ni de decidir si sigue compensando cuando cambie el precio del modelo.
Las páginas de industria de abajo van sector por sector, porque la respuesta honesta cambia mucho entre ellos. El tratamiento documental en un despacho de abogados tiene un coste del error distinto al de redactar fichas para una cartera de alquileres, y cada uno merece una cantidad muy distinta de revisión humana.